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El efecto Grey

El efecto Grey

Revista Mía 30 Nov 2013

Es ahora, un año después de su publicación y con el ‘casting’ de la película cerrado, cuando se puede analizar la huella que ha dejado la trilogía erótica más leída de la historia.

Marian Ponte en los medios - por Marta Cámara

Cincuenta sombras

El momento álgido de la trilogía se alcanzaba el pasado verano. En los trenes, en las playas, en las piscinas … una de cada siete mujeres pasa­ba con fervor las páginas de al­guno de los tomos de la trilogía de Grey. Otro buen porcentaje -más discreto o pudoroso- leía ‘en la sombra’ amparado por el anonimato del libro electrónico.

Sobre este fenómeno literario hay dos teorías: que la autora, E. L. James, no podía imaginar la repercusión que tendrían sus libros y todavía no ha salido del estado de shock; y otra, más realista quizá, según la cual la autora es una cazadora de profesional que, cono­ciendo la psicología femenina con la misma precisión que una catedrática en Psiquiatría con siete másters en sexología, ha sabido mezclar los ingredientes adecuados, y en la dosis justa, para crear un argumento capaz de atrapar a millones de muje­res.

Una delicada virgen y un vampiro emocional. El mismo guión que se repite estreno tras estreno editorial… De hecho, la trilogía de Cincuenta sombras fue desarrollada a partir de un fanfiction de Crepúsculo editado por episodios en los sitios web de esta índole bajo el seudónimo de Snowqueen’s Icedragon. Después de que surgieran varios comentarios acerca de la naturaleza sexual del material, James borró la historia de la Red y la publicó en su propia página web, FiftyShades.com.

Obviamente, antes de su lanzamiento editorial volvió a borrar todas las huellas. En la actualidad es la autora más vendida de la historia de Amazon. De hecho, para muchos de los críticos literarios, el hecho de que partiera en formato de libro electrónico ha influido de manera determinante en las ventas y en su expansión.

 Anastasia somos todas

Guapa, pero sin ser una top;con un tipito mono, pero nin­gún pibón, patosa, insegura ¡y virgen a los 21!… El primer órdago de las Cincuenta sombras de Grey es presentarnos a una protagonista femenina «normalita» incapaz de desper­tar reacciones negativas entre las lectoras. Por mucho que se diga, que donde más hondo ha calado el efecto Grey es en los dormitorios de las cuarentañeras, aunque no hay un perfil definido de lector. Adolescentes, veinteañeras, chicas de mediana edad y hasta aspirantes a Christian Grey, ávidos de dar con la llave de la seducción.

El trasfondo del argumento narra el sufrimiento de un controlador patológico con traumas adquiridos. Este hecho salva del machismo al personaje masculino.

La diosa que hay en mí

La protagonista se comunica con su yo interior a través de guiños como «la diosa que hay en mí hace un doble salto mortal en el aire mientras Christian me lleva al dormitorio». Como explica Marián Ponte -especialista en Psicología y Sexología-, el éxito y el efecto de este fenómeno de ventas es precisamente ese:  «la trilogía invita a conectar con el deseo que tenemos las mujeres de sentirnos irresistibles, únicas e importantes para el otro. Ser el centro donde darnos placer exclusivo y desmesurado alimenta nuestras fantasías de sentirnos diosas. La obra juega también con el erotismo colectivo y las construcciones sociales y fantasías que están en nuestro inconsciente o consciente : sentirnos sometidas, ser irresistibles, que exploren y se deleiten con nuestro cuer­po, la fuerza masculina que somete, el hombre activo que necesita una mujer para que goce y que lo sabe todo en materia sexual  la transgresión, la indefensión, la estudiante inexperta, el hombre rico y atractivo, etc. Simbólicamente, es el vampiro fuerte y atractivo al que deseas decir que no y la tentación es mucho más fuerte que tu voluntad».

Pero esto no es todo. Libros con estos ingredientes hay muchos , y nunca han traspasado récords editoriales. Como añade la sexóloga, «a todo esto, se suma el toque romántico de que alguien colme todos tus deseos y se entregue para ofrecerte con su seducción un mundo rico e inesperado de emociones, cuidados, placeres, detalles , sensualidad, sexo, creatividad, que no nos deja impasibles . El protagonista es un conquista­dor que lleva al límite el descubrimiento del placer mientras también mima sin límites».

Estereotipos de plástico

En las novelas se demuestra un gran conocimiento de las mo­tivaciones femeninas y por eso inspiran a la hora de conectar con los deseos o distraernos de la vida cotidiana. Como explica la especialista, «Grey es el estereotipo fácil, pero vende por ser sexy, adinerado y exitoso, escoger a determinada chica y tener un secreto y una vida que invita a leer e interesarse por la historia más allá de las escenas de sexo.

El protagonista masculino no deja de ser un seductor que parece tenerlo todo y busca a la joven Anastasia para iniciarla en las artes amatorias a través de ser tremendamente embelesante en cada uno de sus pasos graduados, lo que hace que ella acabe sometiéndose a sus encantos. Su voluntad queda en manos de él. Pese a los clichés, capta el interés porque el sexo interesa, juega con la transgresión y da pie a fantasear y a compartir con la pareja. Abre la puerta a buscar nuevas maneras de jugar, a poder hablar de sexo, a calentar los motores o simplemente a pasar un buen rato que distraiga.

La línea que se mueve entre el placer y el dolor es muy fina, transgresora, cuestiona nuestros límites y los de nuestra pareja. Los detalles de la narración pueden in­vitar a excitarse e incitar al lector a convertirse en mirones de lo que ambos llevan y hacen en secreto. Llevar lo privado a lo público puede despertar al lector ganas de curiosear». Detrás del éxito editorial hay un montón de hombres emparejados que estarán eternamente agradecidos a E.L. James por «espa­bilarlas sexualmente».

El nuevo lenguaje de la cama

Lista de límites infranqueables, palabra de seguridad, BDSM (bondage, disciplina, sadismo y masoquismo). El libro, co­mo se dijo en su día, no contraviene la «ley de designaciones comerciales». Como señala Ponte, «la trilogía facilita romper con la monotonía de nuestras encadenadas vidas cuando hay poco lugar a deleitarse de otras formas, cuando se agotan las ideas, cuando hay estrés, cuando nuestras relaciones carecen de creatividad o están estancadas. También nos plantea mi­rarnos en un espejo y repasar con objetividad nuestra vida sexual, y en algunos casos, plantearse abrir nuevos placeres y descubrimientos cuando no forma parte de nuestra manera de funcionar. Si con nuestras parejas no había novedades o el sexo había llegado a las frecuencias más bajas , se puede dar una oportunidad para renovarse o hablar sobre ello. Para al­gunas personas ha podido tener un efecto terapéutico, aunque mantener su efecto es otro cantar».

Erotismo moderno: el ‘bondage’

Gracias a las Cincuenta sombras, y eso no se puede negar, el concepto del sex-shop se ha sofisticado. El lado más sórdido se aleja y las ventas de juguetería erótica y lencería ad hoc han aumentado en el último año. El tupper sex se ha reactivado de otro modo a través de empresas como Soft París, que nos in­troducen en un universo erótico cargado de chic y glamour.