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Homosexualidad

El concepto de homosexualidad sólo puede entenderse desde un punto de vista occidental. En otras culturas, se prescinde de esta categorización.

En mi opinión, nuestra sociedad suele buscar las “causas” de la homosexualidad partiendo de ella como si fuera un asunto médico – se tiende a realizar un análisis clínico, bajo la idea de que encontrando dichas causas, se podrá “modificar” (a saber qué) la homosexualidad

Si este punto de vista no fuera acertado, ¿por qué, si no, se busca constantemente una explicación a la homosexualidad y no a la heterosexualidad?

Existen muchos estudios, y aún se continúa investigando, sobre el origen de la homosexualidad. Muchos de ellos hablan de hormonas, genética, biología, estructuras cerebrales, identidad sexual, etcétera. Todavía no hay ninguno definitivo, por la simple razón de que en el ser humano confluyen muchos factores: emociones, pensamientos, vivencias, fantasías, familia, entorno cultural y social, y un largo etcétera. Explicar cualquier fenómeno humano implicará mirarlo desde los puntos de vista social, psicológico y biológico.

Pocos son los estudios que a lo largo del tiempo no se hayan contaminado de prejuicios, aunque -eso sí- teñidos de un barniz científico, sobre la orientación sexual humana. La sexualidad en sí misma no es tal sin tener en cuenta el individuo que la vivencia. Sería mucho más productivo hablar, en plural, de “sexualidades” y desde este lugar ver la homosexualidad como una variación normativa dentro del repertorio de la conducta sexual humana. Y partiendo de esta base: ¿no sería más productivo para todos estudiar las causas de la “discriminación”?

Algunos conceptos básicos y otros que nos pueden confundir

En los años 40 y 50 Alfred Kinsey se planteó estudiar la conducta sexual humana sin partir, a priori, de ningún juicio previo. Llevó a cabo una investigación sociológica, ya que dudaba de que la metodología empleada para los estudios hasta ese momento pudiera llamarse científica.

Muchas personas partían de esquemas morales y juicios que dificultaban el reconocimiento de su realidad concreta. Así que decidió estudiar los hábitos sexuales en la población americana. Comenzó a recoger datos en 1937 mediante unas entrevistas profundas y largas.

Con las conclusiones de dichas entrevistas publicó: El comportamiento sexual en el varón (1948) y Comportamiento sexual en la hembra humana (1953). Una de las conclusiones que Kinsey dio cuando intentó clasificar a las personas por su deseo, orientación y conductas sexuales, era que la sexualidad humana oscilaba entre dos extremos que parten de un continuo:

Heterosexualidad – bisexualidad – homosexualidad

La mayoría de las personas están oscilando entre ambos límites, y la minoría pertenece a los extremos de dicho continuo (heterosexualidad / homosexualidad). Esto significa que las categorías no son excluyentes entre sí. La escala se puntuaba del 0 (exclusivamente heterosexual) al 6 (exclusivamente homosexual). A lo largo de la vida, la mayoría de las personas están en algún punto de la línea y pueden ir oscilando, porque la orientación sexual no es un punto fijado en dicha línea.

La consecuencia de los datos de Kinsey (Francis Mark Mondimore: “Una historia natural de la homosexualidad. Ed. Paidós) era que: “como la homosexualidad era muy frecuente entre la población normal, parecía fuera de lugar que el erotismo homosexual fuera, como tal, asumido como patológico”. Años más tarde Evelyn Hooker realizó un estudio utilizando las pruebas de Rorschach. En su libro La adaptación del hombre verdaderamente homosexual, reafirmará lo que Kinsey ya adelantó: “La homosexualidad no existe como entidad clínica”.

Una persona puede tener una relación sexual homosexual y no necesariamente es homosexual. Es importante diferenciar una práctica sexual de una orientación sexual. A continuación se muestran algunos conceptos que nos ayudarán a reflexionar e integrar mejor lo que todo ello significa:

Niveles de sexuación: referente a los genitales o sexo morfológico. Es distinto de la orientación del deseo, que es independiente de cualquier nivel de sexuación.

Sexo biológico: dotación genética XX (mujeres); dotación genética XY (hombres). En algún caso puede ocurrir XX Y o XX X.

Orientación del deseo sexual: hacia qué objeto dirigimos nuestro deseo, ante qué objetos concretos experimentamos un proceso de excitación sexual. Nuestro deseo puede orientarse hacia una persona del mismo sexo (homosexualidad), del sexo opuesto (heterosexualidad), o a ambos sexos (bisexualidad). Si una persona es gay o lesbiana, esto significa que se orientará como compañero sexual y afectivo hacia personas del mismo sexo. Si es bisexual, se orienta tanto hacia personas de igual como de diferente sexo.

En algunos casos podemos dirigir el deseo hacia otros objetos no humanos, entrando aquí lo que llamamos parafilias.

Identidad sexual: cuando uno/a tiene la íntima convicción de pertenecer a un sexo determinado.

Rol de género: conjunto de conductas que se asocian a un determinado sexo y que tiene que ver con lo socio-cultural; por tanto, dichas conductas varían de unas culturas a otras. En la niñez se aprenden los papeles que se esperan de nosotros. Al nacer nos asignan un sexo (hombre/mujer) para enseñarnos qué se espera cuando uno es un hombre o una mujer (social, ideológica y culturalmente).

Por ejemplo, si se es mujer, se esperarán conductas femeninas como: que juegue con muñecas, que tenga buenos modales, que sea pasiva, cuidadora, etcétera. En hombres: que sean fuertes y no lloren, que sean activos, etcétera. Ya desde bien pequeños nos alientan a tener determinados comportamientos, y cuando no se ajustan a lo esperado, nos pueden censurar.

Homosexual: persona/s que desea/n sexual y/o afectivamente a las personas de su mismo sexo. Los términos gay (homosexual masculino) y lesbiana (homosexual femenina) responden más a conceptos de tipo sociológico, y que más bien hacen referencia a las luchas de dichos colectivos por el reconocimiento de su derecho a tener una sexualidad libre.

Transexual: la persona siente que tiene una identidad sexual diferente a la de su sexo biológico. Se sienten encerrados en un cuerpo que no les pertenece. Esta forma de sentirse atrapados provoca un fuerte sufrimiento psicológico, por la disconformidad con su propio cuerpo (el cual rechazan)y por su apariencia. Manifiestan su necesidad de pertenecer al otro sexo poniéndose determinadas ropas y eligiendo su atuendo.

Afeminado/a: se refiere a las conductas de género consideradas como “no adecuadas”. Son personas que adoptan gestos, ademanes y formas correspondientes al otro género. Hay quienes lo relacionan con la homosexualidad, auque la mayoría de personas homosexuales no tienen conductas de género inadecuadas a lo largo de sus vidas.

Transformista: hombres que se visten de mujer para salir a un escenario.

Travestido: personas que se visten con prendas de vestir propias del sexo opuesto. En algunos casos pueden tener disforia sexual, pero no desean operarse o cambiar de genitales (a diferencia de los transexuales). También se da el caso del travestido fetichista, que obtiene excitación sexual vistiéndose con las prendas del sexo opuesto (la mayoría son hombres heterosexuales) para alcanzar el orgasmo.

Drag Queen: mediante la acción de estereotipar lo femenino se reivindica, dentro de la cultura gay, la denuncia del machismo y del heterosexismo. Forma parte de un movimiento de denuncia política y social. Pueden salir al espectáculo tanto hombres como mujeres, pero exagerando los caracteres sexuales femeninos.

Heterosexismo:modo de pensar que considera la heterosexualidad como la única norma; y todo lo que ésta no englobe, es una desviación de dicha norma.

Homofobia:alude al conjunto de normas legales, ideas (filosóficas, históricas etcétera), creencias y prejuicios que discriminan la homosexualidad.

Datos Históricos Recientes: APA y OMS

Hasta 1973, el consejo de administración de la Asociación Americana de Psiquiatría (APA) no se había planteado que la homosexualidad no era una enfermedad psiquiátrica. En 1975 se creó un comité gay, lesbiano y bisexual. Hasta el año 1980, la homosexualidad figuró en su manual de clasificación DSM.

En 1987 se rectifica el criterio y se considera la homosexualidad como DSM-III- R. Muchos profesionales se daban cuenta de que lo que incluía el manual era en realidad los problemas derivados del rechazo (y no la homosexualidad en sí misma), dejando atrás la calificación de egodistónica (síntomas diversos de este rechazo) para disminuir el peso cultural.

La OMS (Organización Mundial de la Salud) no tuvo criterios claros hasta el año 1994 (María Pérez y Juan José Borrás. “Sexo a la fuerza”. Ed. Aguilar): “Ningún profesional de la salud, basándose en los sistemas de clasificación de enfermedades universalmente aceptados, puede opinar que el deseo homosexual es enfermizo o que constituye una enfermedad mental”.

Con ello podemos entender toda la estigmatización social y las muchas propuestas terapéuticas y clasificaciones, que no han hecho más que fomentar discriminación e instaurar prejuicios acentuados, por la falta de información sobre la sexualidad humana. En este sentido, fomentar cualquier práctica terapéutica basada en estrategias de modificación de conductas y utilizando la aversión, es tan antiético como inadmisible. Nuestra tarea ha de orientarse a fomentar el crecimiento y el desarrollo basado en el respeto a los valores y necesidades de los pacientes, facilitando así todo su potencial afectivo. Saber que la orientación del deseo puede cambiar a lo largo de la vida para algunas personas también puede ayudar a comprender que los límites no son tan exactos para el género humano.

Mitos sobre la Homosexualidad, el Lesbianismo y la Bisexualidad

Los mitos son ideas y creencias que circulan en el entorno social y que tienen un fundamento erróneo. En muchos casos, este desconocimiento facilita el prejuicio y la discriminación. Es importante atender al conocimiento para poder ser más críticos y justos ante la información que nos llega.

Cabe añadir el concepto de bifobia en los bisexuales, ya que reciben críticas a su orientación sexual tanto por parte de homosexuales como heterosexuales. Es importante liberar a las personas de esta carga llena de prejuicios sociales. A continuación, cito algunas de estas ideas erróneas tenemos sobre la orientación sexual:

Bisexualidad
  • Son promiscuos
  • Están anclados en la inmadurez
  • Son indecisos
  • Son infieles
  • Contagian el SIDA
Homosexualidad
  • La homosexualidad es contraria a la naturaleza
  • El sexo está sólo relacionado con la reproducción
  • La esencia de la persona homosexual es muy diferente, por lo que la homosexualidad tiene unas causas patológicas
  • A las personas homosexuales les gustaría ser del otro sexo
  • Se es homosexual por un problema genético u hormonal
  • Siempre se pueden ver traumas en una persona homosexual
  • La homosexualidad es un pecado
  • La homosexualidad siempre ha estado condenada

 

  • Es una enfermedad
  • Los gays son promiscuos
  • En las parejas homosexuales uno hace de hombre y otro de mujer
  • A todos los homosexuales se las reconoce por ser afeminados
  • La mayoría de las lesbianas son “marimachos”
  • Las mujeres muy femeninas nunca podrían ser lesbianas
  • Estar en una familia homosexual hace que termines siendo homosexual
  • Los hombres gays molestan a los niños
  • Las relaciones entre gays nunca son duraderas
  • Los hombres gays son misóginos

Implicaciones del Concepto de Homosexualidad

Sonia Soriano (Soriano, S. Cómo se vive la homosexualidad y el lesbianismo. 1999, Amarú) expresa que nos interesaremos primero por la naturaleza misma del deseo sexual. Antes, la condición de homosexual venía determinada por la presencia de conductas de carácter homosexual. Si reflexionamos, nos podemos cuestionar lo siguiente: ¿es homosexual una persona que en la práctica no tiene conductas sexuales que lo definan como tal? Si un homosexual tiene un día una conducta heterosexual: ¿deja de ser homosexual por eso? Si la conducta sexual no es lo determinante en el tema de la orientación sexual: ¿cuáles son los factores que realmente son determinantes? Sonia Soriano nos proporciona el siguiente cuadro para explicarlo:

Concepción tradicional

Conducta sexual = Orientación del deseo

Concepción actual

Atracción sexual ———————
Fantasías sexuales —————–
Vinculación emocional ————– = Orientación del deseo
Conductas sexuales —————-

Hay muchas variables que han de tenerse en cuenta:

  • Atracción: tiene que ver con el carácter erótico que te lleva a dirigirte hacia las personas de un mismo sexo, el opuesto o a ambos.
  • Fantasías: muchas imágenes o estímulos sexuales creados en la imaginación pueden ayudar a provocar excitación, independientemente de la orientación sexual. Una persona puede tener una orientación heterosexual, pero excitarse con imágenes homosexuales.
  • Vinculación: engloba los sentimientos positivos de ternura, afecto o enamoramiento dirigidos hacia personas del mismo sexo.

Ha de quedar claro que, aunque si bien es cierto que muchas personas tienen una sexualidad exclusivamente dirigida hacia un sexo, también hay muchas otras que pasan por tener alguna o algunas experiencias homosexuales ya sea en sus fantasías o en su práctica sexual. Para explicar la orientación del deseo, como fenómeno complejo que es, se han propuesto muchas teorías. Entre los distintos modelos, podemos destacar:

Modelo dicotómico: tiene que ver con la aparición de los estudios de Kinsey. Considera que la orientación sexual tiene dos categorías: homosexual y heterosexual. Así que hace que tengamos que pertenecer a una o a otra. Freud consideraba que todos partimos de una bisexualidad originaria, constitucional, pero lo que subyace es un fondo homosexual o heterosexual, según el caso. Sin embargo, cree que al llegar la pubertad uno se definee como homosexual o heterosexual. El problema que esta teoría conlleva es que sigue teniendo una gran influencia y es la que más interiorizamos socialmente, provocando que, todavía hoy, existan tantas etiquetas. (Focault M. 198, Historia de la sexualidad. Ed. Siglo XXI. Tomo I).

Modelo unidimensional: Lo aportó Kinsey (1948-1953). A partir de sus investigaciones elaboró la escala Kinsey (más arriba citada) y concluyó que no se puede catalogar a las persona como heterosexual u homosexual, sino que hay muchas personas que no encajan en una definición cerrada. En su escala hay un continuo en el que puntuó del 0 al 6; donde 0 sería el heterosexual exclusivo y el 6 el homosexual exclusivo, la puntuación 3 sería para el bisexual. Entre medio se hallarían diferentes grados. En su momento aportó mucha riqueza conceptual, pero algunas personas no se sitúan permanentemente y a lo largo de toda su vida dentro de ese continuo. Si investigásemos haciendo pruebas, veríamos diversos matices de orientación en las diferentes edades y momentos de algunos individuos. (Kinsey y sus colaboradores fueron autores de una importante investigación sociológica en el ámbito de la sexualidad. Su metodología, novedosa, aportó una valiosa información utilizando la voluntariedad y la confidencialidad en las entrevistas realizadas).

Modelo de Storm: el modelo de Storm no es un continuo y esto marca una diferencia con el de Kinsey. Para Kinsey, cuanto más homosexual sea una persona, menos heterosexual es. Para Storm, las categorías de homosexualidad y heterosexualidad se hallan presentes siempre en todo individuo y, según se manifieste más una u otra, tendremos las variaciones de la orientación. Pasamos de un continuo a una proyección ortogonal. Un heterosexual sería el que tiene poca expresión de su parte homosexual, un bisexual es el que tiene una expresión plena de ambas categorías, es muy heterosexual y muy homosexual. La ventaja de dicho modelo es que permite explicar cómo determinadas experiencias o, simplemente el paso del tiempo, hacen que algunas personas cambien su orientación sexual a lo largo de su vida (simplemente reprimen menos la parte no expresada y/o más la expresada).

Modelos multidimensionales: algunos autores han creído que en la valoración de la orientación sexual de una persona se tienen que tener en cuenta varias dimensiones. Citaremos la que se muestra quizás la más completa y más conocida: “la rejilla de orientación sexual de Klein”.

Cuadro tomado de López, F. Aproximaciones al estudio de la sexualidad. (1997). Amarú. p-187.
Variable Pasado Presente Ideal
Atracción sexual Otro/mismo sexo Otro/mismo sexo Otro/mismo sexo
Conducta sexual Hetero/homo Hetero/homo Hetero/homo
Fantasías sexuales Otro/mismo sexo Otro/mismo sexo Otro/mismo sexo
Preferencia emocional Otro/mismo sexo Otro/mismo sexo Otro/mismo sexo
Preferencia social Otro/mismo sexo Otro/mismo sexo Otro/mismo sexo
Autoidentificación Puntuación de la escala Kinsey Puntuación de la escala Kinsey Puntuación de la escala Kinsey
Estilo de vida homo o hetero Puntuación de la escala Kinsey Puntuación de la escala Kinsey Puntuación de la escala Kinsey

 

En la rejilla se puede apreciar el grado de homosexualidad y heterosexualidad. Muestra una evolución temporal. Una persona puede tener fantasías homosexuales, pero preferir emocionalmente y socialmente la heterosexualidad. Puede no tener nunca una práctica sexual homosexual, pero serlo. Este cuadro no implica que no pudiera tenerla o sentir atracción por ambos sexos. En este caso, lo que importa es la autoidentificación, que correspondería a un grado determinad en la escala de Kinsey. Si se tiene un grado 3 en la escala Kinsey significará bisexual. Si tiene un grado 2, predominantemente heterosexual, más que incidentalmente homosexual. A la hora de estudiar y analizar, este cuadro nos ofrece muchas más posibilidades. La evolución puede cambiar a lo largo del tiempo y una persona puede tener fantasías homosexuales y preferir emocionalmente lo heterosexual.

Actitudes que pueden tomarse ante la Homosexualidad y el Lesbianismo

 

POSITIVO NEGATIVO
OPINIONES Es una orientación minoritaria, pero normal
Los homosexuales y lesbianas son como todas las demás personas
Es una orientación anormal
Son peligrosos y raros
SENTIMIENTOS Aceptación
No son especiales
Rechazo, asco, y miedo
CONDUCTAS Convivencia normal Evitación, burla y agresión

Tomado de Sonia Soriano Rubio, Cómo se vive la homosexualidad y el lesbianismo , Salamanca (1999). Ed. Amarú.

 

Se confunde la frecuencia con la normalidad. Es importante que no lo asociemos a algo raro, inusual o dañino. De ahí que en el cuadro se entienda como una “minoría” con respecto a la norma general. En los sentimientos, se remarca como positivo no dar connotaciones de que son personas especiales por su orientación. Es importante darse cuenta que la orientación, por sí misma, no dice nada sobre la personalidad o valía de los individuos. Los valores y las formas de vida no tienen que ver con a quién uno dirige su/s deseo/s en la vida privada. Por último, se incide en la convivencia para desquitar los prejuicios y actitudes de miedo u extrañeza causadas por el desconocimiento.

Desarrollo y Construcción de la Identidad Sexual

Antes de comprender el proceso que implica entender cuál es nuestra orientación del deseo, hay que tener en cuenta que estamos inmersos en el entorno que nos puede facilitar que dicho proceso sea más o menos accesible. Es importante aquí tener en cuenta los modelos sociales que se nos han dado ya desde la infancia, así como la cultura social, el entorno y el medio en el que la persona está. marian-ponte-lesbianismoNunca será lo mismo si se vive la infancia, por ejemplo, en una familia muy tradicional, con ideas estrictas sobre la sexualidad y los roles, y que además resida en un pueblo con poca comunicación exterior. En este caso, la integración y aceptación será un proceso complejo que dependerá de muchos factores. Al principio, habrá una idea de “ser diferente”, algo indefinido que en un momento dado, puede aparecer en la conciencia en forma de deseo u acercamiento emocional y/o afectivo, con personas del mismo sexo.

A medida que va pasando el tiempo y se va recapitulando o sintiendo dichos deseos, la persona comienza a reconocer que es homosexual o lesbiana. Después, vendrá un proceso de “duelo”, por desprenderse de lo heterosexual, así como comprender su propia autodefinición. Esta etapa es muy variable según la evolución de cada persona. La aceptación sobre la orientación requerirá pasar por miedos, dudas, inseguridades, enfrentarse a desvelar el secreto, etcétera. La persona observa que no siente deseo hacia el sexo esperado socialmente; y cuando se experimentan deseos hacia “lo no esperado”- considerándose socialmente fuera de la norma-, se debe elaborar toda la inadecuación que supone. El crecimiento irá orientado hacia la integración de dicha orientación, como una identidad personal y social. Hay que ejecutar toda una elaboración compleja, por el malestar que supone el conflicto que le plantea a la persona la presión social. Surgen también miedos a la exclusión social y al rechazo.

Joseph H. Neisen (1983) nos habla de los efectos que provoca la victimización cultural: vergüenza, auto concepto negativo, y odio hacia uno mismo, entre otros. Algunos autores, en dicha sintomatología, engloban a las personas que han padecido abusos sexuales. Esta homofobia interiorizada derivada de este rechazo social que se enquista en uno/a misma, y puede perpetuar el malestar si no se identifica como tal.

 

La no aceptación lleva a la negación y auto justificación, que a su vez conducen al aislamiento, secretismo u ocultación para impedir las posibles consecuencias negativas. Es importante obtener una información adecuada y científica (dada la poca información que se facilita en el medio social y las ideas erróneas existentes). Con la información adecuada, desaparecerán determinados juicios de valor, al mismo tiempo que se pueden comprender otras realidades que nada tienen que ver con el heterosexismo (y con ver la heterosexualidad como la única realidad posible).Además de la información, es importante el contacto con colectivos de personas gays para facilitar actividades y superar ciertos miedos que llevan al aislamiento, ayudando a obtener un auto concepto más positivo e integrador.

Teorías sobre su Origen

Durante largo tiempo se han llevado a cabo investigaciones para saber si la homosexualidad era algo genético o por el contrario aprendido. Las teorías han estado basadas en distintos aspectos, desde el genético (como Le Vay S y Hammer, que hablan del Xq 28), hasta el hormonal (Kolodny, Hendryx; Meyer.1981, etc) y el neuroanatómico (como Allen Gorski).

Para más información, pueden leerse, entre otros: Luis Gonzñalez de Alba, La orientación sexual. Ed Piados. Francis Mark Mondimore, Una historia natural de la homosexualidad. Hammer D.H., Hu, S; Magnuson, V.L. y Pattatucci, A.M.L. A linkage beetween DNA markers on the X chromosome and males sexual orientation. Science, 261; 321-327. Money, J. y Ehrhardt, A, Desarrollo de la sexualidad Humana. Ed Morata. Madrid (1982). Le Vay, S., A diference in hipothalamic structure between heterosexual and homosexual men. Science, 1991 (253; 1034-1037).

Teorías Psicológicas

Entre los autores más importantes que han abordado el tema destaca Freud, que fue cambiando su teoría a lo largo del tiempo con diferentes explicaciones:

  • Para Freud, existe un periodo en los primeros años, ligado al narcisismo, para después pasar del autoerotismo al amor objetal, siendo la homosexualidad una fase necesaria para dar este paso hacia la elección del objeto heterosexual.
  • Edipo invertido: en la fase genital, los instintos van ligados a la madre (el único objeto) y surgen impulsos hostiles hacia el padre (rival). Cuando se identifica con el padre (en lugar de la madre), surge así hostilidad hacia la madre (Edipo invertido o negativo), desembocando en una elección del objeto homosexual.
  • Cuando el padre inspira mucho temor inconsciente, se renuncia a la madre, reprimiendo los impulsos agresivos y transformándolos en cariñosos con los primeros objetos eróticos.

En sus Tres ensayos sobre teoría sexual (1905), Freud ve la homosexualidad como una perversión con respecto a la desviación del objeto normal. No obstante, posteriormente citaba en alguno de sus textos -en una carta a una madre americana- (E. Jones, Vida y obra de Sigmund Freud. Ed. Piados,1960. Págs. 214-215): “… La homosexualidad no es nada de lo que uno deba avergonzarse, ni un vicio o degradación, ni puede clasificarse como una enfermedad”. Hemos de pensar, que a finales del siglo XIX el discurso era muy psiquiátrico y todavía se veía la homosexualidad como una degeneración (Kraff-Ebing).

Después de Freud, los psicoanalistas no siguieron sus orientaciones, a excepción de Lacan, que aceptó que accedieran personas gays al análisis, a la formación y a la práctica del psicoanálisis

Perspectiva antropológica

En otras culturas se otorga una visión diferente a la homosexualidad, en función de algunos aspectos culturales.

Frank Beach y Clellan Ford estudiaron 76 culturas del mundo (Conducta Sexual. Barcelona, Fontanella, 1969), y en 64 de ellas se veía con normalidad la homosexualidad.

Los estudios antropológicos han tomado generalmente casi siempre datos de la sexualidad en general. Por tanto, con frecuencia los datos sobre estrictamente homosexualidad tienen errores metodológicos y teóricos. Los observadores antropólogos parten de un concepto de sexualidad occidental, y a ello se añade la idea de la interpretación de dichas prácticas desde un modelo desviacional de la psicología y la sociología, que declara la heterosexualidad como la norma, y todo lo que se sale de ahí, lo califica como desviación o conducta anormal. Para muchos investigadores, el estudio sobre las causas de la homosexualidad no resulta tan interesante como descubrir las causas de los prejuicios que existen sobre ella. Es muy enriquecedor conocer cómo algunos pueblos han integrado la homosexualidad en sus prácticas sociales cotidianas. A continuación cito algunos estudios:

 

Homosexualidad masculina: En Siberia, en la comunidad de los Chukchees, al varón que asume el papel femenino de los hombres se le considera un chamán. Adopta el rol femenino en las relaciones sexuales. El chamán puede, si lo desea, tener una esposa y también hijos.

En pueblos de Melanesia se han incorporado diferentes prácticas de homosexualidad a los ritos de iniciación de sus adolescentes: en el colectivo de los Sambia, los jóvenes sólo alcanzan la madurez y la capacidad fértil mediante la práctica de la fellatio a un mayor. Se considera que los hombres jóvenes no son capaces de producir el semen, por tanto, deben ser inseminados por los hombres mayores que ellos. Los rituales incluyen una serie de ceremonias que comienzan hacia los 11 y los 14 años, y que se prolongan toda la vida.

Durante el tiempo que Davemport pasó en Melanesia llevando a cabo sus estudios, describió el caso de los Amat. En esta comunidad, había unas relaciones igualitarias establecidas, donde la masturbación mutua entre varones y el intercambio de papeles pasivo-activo era la norma o se realizaba simultáneamente, con el factor de la edad como patrón. No obstante, tanto Davenport como Herdt consideran que estas formas igualitarias probablemente no sean tanto tradicionales como fruto de la incorporación de patrones occidentales. Obviamente, este patrón de homosexualidad estaría más cerca de la consideración occidental del homosexual-gay que el patrón estructurado por edad, pero de todas maneras no podemos hablar de homosexualidad a la manera occidental tradicional. Desde el punto de vista occidental, los jóvenes Sambia pasarían en su vida por una fase de homosexualidad exclusiva para entrar en otra de bisexualidad y finalmente en una etapa de heterosexualidad.

En el noreste de la India (en Nagaland), algunos niños varones de los Konyak son criados y educados para que desempeñen el rol sexual femenino. Sólo tras este periodo podrán elegir una esposa de entre la tribu.

En África, en la tribu de los Azande, existe escasez de mujeres solteras debido a la poligamia y los arreglos matrimoniales desde la cuna. Muchos hombres solteros ejercen prácticas en solitario y optan por un matrimonio homosexual, en el que el varón menor se encargará de todo lo doméstico. El adulterio de estos jóvenes estaba penalizado. En la tribu de los Siwanos, la bisexualidad forma parte de su normalidad, ya que es normal que el hombre adulto tenga relaciones anales con jóvenes (y pueden llegar incluso a intercambiar a sus hijos).

Algunos hombres Lang se visten de mujeres y pueden llegar incluso a fingir una menstruación, además de poder pasar a ser esposas de algunos varones.

En la Isla de Nueva Guinea, también hay estudios que reflejan esta homosexualidad entre ellos, los Keraki (estudios de Beach y Ford) que practican la sodomía y se inician con coito anal con varones mayores, al igual que los Kiwai.

Entre los indios Hopi también hay conductas masturbatorias entre hombres, y los Crow practican contactos buco genitales.

Podríamos citar muchos más ejemplos de estudios y culturas donde se dan otras estructuras sociales en referencia a sus conductas sexuales. En algunos, se ven no sólo el respeto a los miembros homosexuales, sino incluso un lugar de prestigio, por atribuirles poderes mágicos o religiosos.

Homosexualidad femenina: Deacon describió el patrón en la isla de Makeula (Nuevas Hébridas). Según este autor, la homosexualidad femenina sería muy frecuente. Estaría totalmente desprovista de ritualidad y tendría lugar únicamente por placer, como una especie de juego.

La palabra “berdache” hace referencia a la conducta de rol en algunos pueblos de nativos norteamericanos. Los Mohave han sido el paradigma del berdache. Existían dos tipos de homosexualidad: los alyha, travestis que tomaban el papel de hembra en las relaciones sexuales; y las hwame, mujeres homosexuales que asumían patrones masculinos.

En ambos casos, sus parejas no se consideraban homosexuales. Las conductas homosexuales que presentaban los chamanes tampoco se consideraban homosexuales.

Por su parte, en los Mahu de Tahití, los varones asumen roles femeninos, ropas, conductas, y copulatoriamente son receptivos. Sin embargo, la visión que se tiene de ellos por parte de su pueblo no es de obligatoriamente homosexual.

De hecho, se dan casos en que algunos desean abandonar el rol y lo hacen sin que haya ningún problema.

Para más información antropológica se puede leer: Blackwood, E, Rompiendo el espejo: la construcción del lesbianismo y el discurso antropológico sobre la homosexualidad. Fundación Universidad-Empresa- UNED (1990) Herat, G.G,Homosexualidad ritual en melanesia. Fundación Universidad-Empresa- UNED (1992) Nieto J.A. Cultura y sociedad en las prácticas sexuales. Fundación Universidad-Empresa- UNED (1990) Otros autores interesantes para leer: Margared Mead y Bruce Knauft.

Etología

Luis González de Alba (González de Alba, Luis, La orientación sexual. Reflexiones sobre la bisexualidad originaria y la homosexualidad. Ed Croma Piados.2003) piensa que la sexualidad es polimorfa (es decir, que su expresión adquiere múltiples formas) y perversa (es decir, que no va dirigida exclusivamente a la reproducción). Nos aporta también muchos ejemplos de conductas animales. Citando en su libro a Daniel Guerin:

“La actitud de un individuo a responder en forma erótica a un estímulo cualquiera se manifiesta en todos los mamíferos, incluidos los humanos. Las actividades masturbadotorias, heterosexuales, homosexuales, no forman tres categorías distintas del comportamiento sexual. Ni la anatomía ni la fisiología permiten apreciar una diferencia cualquiera entre orgasmos obtenidos por esos tres medios”

Podemos observar una gran variedad de conductas sexuales en las diferentes especies animales, como machos jóvenes que montan a otros machos; en los primates, individuos que adoptan una posición de sumisión ante el macho dominante; la respuesta del pez espino al hacinamiento (estudios de Desmond Morris); conductas especiales de apareamiento, como la de los lagartos iguanadae; el delfín macho maduro con respecto a machos más pequeños. En féminas de cualquier especie de mamíferos, el comportamiento homosexual tiene más que ver con el cuidado del pelaje y contactos bucales-genitales , y , en alguna ocasión, apareamiento.

Konrad Lorenz, ya en sus estudios, narró apareamientos entre machos en gansos. En este sentido, no somos la única especie con conductas homosexuales dentro de la naturaleza. Pero, eso sí, somos la única especie que censura, prohíbe o castiga su expresión.
Darwin (1859) con su teoría sobre el origen de las especies, nos dio las bases para comprender que los hombres, como el resto de los animales, partíamos de un largo proceso de evolución. A lo largo de los años y tras los avances genéticos, también hemos podido comprobar la similitud que tenemos con nuestros amigos los primates que son filogenéticamente los animales más cercanos a nosotros.
Como vemos, muchos son los estudios que reflejan el comportamiento homosexual en muchas especies, incluso elementos transexuales (animales que presentan durante una parte de su vida un sexo, y durante la otra parte, el opuesto).

Informaciones Relevantes Etológicas

La pregunta que podríamos hacernos sería: ¿es la homosexualidad una conducta con valor adaptativo? Podemos argumentar observando precisamente conductas homosexuales en los primates.

El estudio del antropólogo Paul L. Vasey (Homosexual Behavior in primates: a review of evidence and theory, Internacional Journal of Primatatology , 16:173-204. Citado por Guillen, F y Pons, G. Boletin de la Asociación Primatológica Española. 1999. 6:3-7 ) nos muestra que las especies más cercanas filogenéticamente a nosotros manifiestan precisamente más conductas homosexuales. Resumiendo los datos:

La frecuencia de comportamientos homosexuales es muy variable de una especie a la otra. En los bonobos hay más actividad sexual homosexual que heterosexual. Otras especies de monos, como los macaca sylvanus, no las presentan en absoluto.

Todo parece indicar que la cautividad no influye en la presencia de actividad homosexual, de hecho parece que infiere más en su desaparición: hay un total de siete especies que dejan de presentar conducta homosexual cuando sufren cautividad. También se observa que en trece especies estos comportamientos sólo se presentan en cautividad. No se han estudiado suficientemente las conductas en estado salvaje, salvo el chimpancé.

Entre las conductas más frecuentes figuran las montas ventro-dorsales y ventro ventrales, manipulaciones mutuas de los genitales, contactos buco genitales y ano genitales con penetración.

Los individuos alternan las conductas sexuales, pasando de la homosexualidad a la heterosexualidad de forma continuada.

La homosexualidad cumple una serie de funciones, por ejemplo, podemos ver en los bonobos mayor frecuencia de contactos homosexuales después de una situación de gran tensión social dentro del grupo.

Hay datos registrados de conductas sexuales en primates que cuentan más de 80 años. Sin embargo, parece que no existieran dichas informaciones. ¿Podría tener que ver con el enfoque cultural-social restrictivo ideológicamente?