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Soy mujer y tengo sexo con mujeres. ¿Me protejo?

Blog, VilaWeb 28 Dic 2017

El sexo entre mujeres es un terreno de falsos mitos y desconocimiento en que se infravalora el riesgo de enfermedades de transmisión sexual (ETS)

Colaboración de Marian Ponte para la VilaWeb.
por Cristina Alonso Buxadé y Júlia Massagué Castells

Cada vez hay menos tabú con respecto a las opciones no heterosexuales. Sin embargo, sigue habiendo una gran desinformación sobre la salud sexual de las mujeres que tienen sexo con mujeres. Natalia Cuenca, estudiante de periodismo, comenta que aunque sabe que hay riesgo de enfermedades de transmisión sexual (ETS) entre chicas, no sabría dónde dirigirse para conseguir métodos de protección efectivos.

Rosa Alonso, estudiante de Ciencias políticas, declara que sólo ha usado protección contra ETS con chicas una vez y por curiosidad.


Marina Magrans, estudiante de integración social, dice que preguntó en tres charlas que le hicieron en la escuela si había métodos de protección contra ETS para las chicas y sólo en una supieron decirle algo.

En este reportaje, cuando decimos “mujer” nos referimos a mujer Cis, aquella que su sexo biológico al nacer se corresponde con su identidad de género. Aun así, este reportaje es útil para cualquier persona con sexo femenino.

La clave: una educación sexual más inclusiva

Es una evidencia de que las chicas que tienen sexo con chicas utilizan muy poco o nada los métodos de protección contra enfermedades de transmisión sexual (ETS). Los motivos son diversos, hay una gran falta de información debido a la poca educación sexual que se da en las escuelas, muy deficitaria en cuanto a las relaciones homosexuales y, aún más, en las relaciones entre dos chicas. En este sentido, la sexóloga Marian Ponte apunta que “en muchas escuelas se cita el sexo homosexual pero no se profundiza”. Además, añade que “somos una sociedad coitocentrista y falocéntrica centrada en la sexualidad masculina, lo que se ve, por ejemplo, en la mayoría de la pornografía”. La educadora sexual Arantxa Moliner coincide, y añade que “socialmente existe la concepción de que si no hay un pene, no es sexo”.

Moliner afirma que “deberíamos plantear una educación sexual enfocada en la diversidad que incluyera información para todo tipo de colectivos” y que “dentro de esta apertura se abordaría el sexo entre mujeres y se normalizaría dentro de la diversidad sexual”. También apunta que debería haber una asignatura troncal a lo largo de toda la etapa educativa y no sólo alguna charla de vez en cuando.

Esta falta de información provoca que algunas chicas, si no lo buscan por sí mismas, no sepan que existen métodos de protección contra ETS, cuáles son, dónde dirigirse en caso de que quisieran conseguirlos, o, incluso, que exista la posibilidad de que se puedan contagiar algún tipo de enfermedad.

La poca utilización de estos métodos, ligado a la falta de educación sexual centrada en este colectivo, se debe también a que no hay riesgo de embarazo. Moliner dice que “muchas veces la educación sexual está enfocada a los riesgos en relaciones heterosexuales”, y el de embarazo no se encuentra en una pareja homosexual. Además, Ponte asegura que “existe la creencia de que entre chicas no hay protección porque el riesgo de contagio de ETS es menor o incluso nulo”, lo que es falso.

Otro motivo que explica la poca utilización de estos métodos es que no se pueden encontrar en todas las farmacias y, por tanto, el acceso es bastante más complicado que en el caso de un preservativo. Sin embargo, como se expone en el infográfico, si no se dispone de un preservativo femenino o una banda de látex, se puede recortar un preservativo masculino por la mitad y usarlo de barrera en el sexo oral igualmente. Muchas chicas también consideran que los preservativos femeninos son incómodos y poco efectivos en cuanto a la protección en el rozamiento, ya que se desplazan con facilidad y pierden su función de barrera. Además, desde las escuelas se explica que existen, pero encarados también a las relaciones heterosexuales.

La transmisión de ETS en el sexo entre chicas, ¿un mito?

El riesgo de contagio en el sexo entre mujeres es menor. Según Octavio Caro, residente en el hospital de Can Ruti, el pene, que no se encuentra presente en el sexo entre mujeres, representa un factor primordial en la transmisión de ETS. De hecho, las mujeres bisexuales tienen más riesgo de contraer una ETS que las mujeres homosexuales. Sin embargo, todos los colectivos se encuentran expuestos al contagio de ETS.

Las vías de contagio de ETS entre mujeres son cinco: el contacto cutáneo, el contacto con mucosas (por ejemplo, vagina-boca), los fluidos vaginales, la sangre y el uso compartido de juguetes sexuales. Según la organización estadounidense Women ‘s Health, hay algunas ETS que son más comunes entre las mujeres lesbianas y bisexuales. Estas son la vaginosis, la clamidia, el herpes vaginal, Virus del Papiloma Humano (VPH), piojos púbicos y la tricomoniasis. Por otra parte, otras ETS como el VIH no se suelen transmitir en el sexo entre mujeres, sino que el contagio se produciría en el sexo con hombres o por otras vías, como puede ser el uso compartido de agujas.

Tal como explica la “Guía sexual para personas con vulva”, “¡Protégete, coño!”, Algunos de los síntomas más comunes si se ha producido contagio de ETS son el flujo vaginal anormal, el dolor abdominal o las úlceras genitales. Por otro lado, puede ser que la persona se haya infectado y no presente síntomas. Es por ello que hay que visitar el ginecólogo cada año y exigir la realización de ciertas pruebas aunque no se hayan mantenido relaciones heterosexuales. Por ejemplo, se recomienda hacer una citología cada tres años para detectar e intervenir a tiempo el cáncer de cérvix, producido por el VPH. Es importante el tratamiento de las ETS, ya que el hecho de estar contagiado puede dar lugar a complicaciones graves de salud y multiplica las posibilidades de infectarse de otros virus como el VIH.

Así pues, los expertos coinciden en que la protección es fundamental para disfrutar de sexo seguro. Para lograrlo, sin embargo, es necesario que el uso de estos métodos se normalice en todas las prácticas sexuales y por eso es necesario que la educación sexual en las escuelas y en casa sea más inclusiva y abierta. Por otra parte, también es necesario que esta diversidad de prácticas sexuales se vea reflejada en el mundo médico y que la desinformación existente en algunos casos se erradiquen. “Debería ser práctica habitual en las consultas ginecológicas hablar de sexo y desgraciadamente no se suele hacer”, explica la Dra. Elena Carreras, Presidenta de la Sociedad Catalana de Obstetricia y Ginecología de Cataluña. Además, añade que “los controles deberían ser los mismos que en parejas heterosexuales”.