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¿Te conviene tu pareja?

¿Te conviene tu pareja?

Revista Mía 02 Sep 2013

Son las dos preguntas clave de las que partimos. Lee este dossier. Aprenderás a ver si tu relación merece la pena. Tienes el verano para detectarlo (e intentar arreglarlo).

Marian Ponte en los medios - por Carmen Sabalete

¿Eres feliz a su lado? ¿Te sientes valorada y querida?

La prueba del algodón. ¿Lo recuerdas?

Pues algo así queremos plantear en este dossier estival. Hacer un chequeo a nuestra relación de pareja, comprobar si estamos con la persona que nos hace mejores y felices o, por el contrario, con alguien que es un tostón y quema nuestra fuerza (¡y alegría!). Y es que, tal como recoge el psicólogo de USP Hospital de Marbella (Málaga) y del centro Avatar Psicólogos, Antonio de Dios González,”el verano y las vacaciones provocan en España uno de cada tres divorcios”.

En nuestro país, las demandas de separación aumentan cada año después de esta época en la que la convivencia se estrecha (pasamos más tiempo juntos y las disfunciones en pareja se patentizan y agravan). Así que ahora es un buen momento para comprobar cómo nos va. Haz el test, te dará pistas al respecto, y luego lee las cualidades positivas y negativas que te alertan de si estás con quien te conviene.

La psicóloga y sexóloga Marián Ponte te da su opinión experta. Escúchala. Y ¡disfruta!

Aviso a navegantes…te hace de menos, discute con frecuencia, cuestiona tus decisiones… son actitudes perjudiciales que te impiden crecer y a las que debes decir ¡no!

Seguir con una relación cuyos cimientos son inestables y frágiles (falta de respeto y de amor, de comprensión y preocupación por el bien del otro) por el hecho de temer la soledad o por ‘costumbre’ (nos habituamos tanto a esas situaciones que las normalizamos y las justificamos con frases del tipo ‘él es así’) es más habitual de lo que creemos.

Sin embargo, una relación debe ser un apoyo (y de los mejores) para nuestra evolución como personas.Ten cuidado ante estos detonantes:

Si lo piensas, ¿eres feliz o no con tu relación?

Es el punto de partida. “Si esta idea está presente en tu cabeza, has de plantearte de dónde viene esa inseguridad, qué no abasteces en tu relación, qué necesidades tienes y qué sucede”, dice la psicóloga y sexóloga Marián Ponte (marianponte.com; telf.: 933 63 53 43). Cuando todo va bien, ‘fluimos’, no nos cuestionamos tanto las situaciones.“Puede ser que tengas unas expectativas diferentes a tu pareja, que sufras estrés, que no se dé una buena reciprocidad o que ya no sea aquella persona que idealizabas…”. Date espacio y sé honesta con tu vida.

¿Quiere que cambies?

“Cuando una pareja se empeña en que cambies sin que forme parte de tu voluntad, dichos cambios terminan pasando factura en la vida”, dice Ponte. Es sinónimo de no aceptación y genera frustración a ambos.

¿Por qué? “Quien insiste, no ve que desea un modelo al que pretende que se ajuste el otro. Y éste puede sentirse poco querido y forzado a ser quien no es”. Al final, es una relación poco auténtica que produce dolor.

Te hace de menos en público

Quien te quiere te expresa cosas que te ayudan a crecer y sabe reconocer tus valores, así de claro. Además, “tiene en cuenta no herir tus sentimientos y contribuye a que la relación os potencie a ambos”. Si se trata de una tendencia a largo plazo, la falta de respeto puede crear resentimiento y provocar conflictos.

Diferentes objetivos vitales

“Si establecemos un compromiso y la dirección de cada uno no está alineada, es decir, es demasiado divergente, es difícil mantener dicho compromiso”. A largo plazo, es fácil que surja la distancia. Compartir proyectos y estar motivados por lo mismo es básico para mantener y enriquecer una relación.

Te dice que te quiere pero, la verdad, no lo demuestra…

Si es parco en palabras, pero no en actos, quizá puedas sobrellevarlo. “Sin embargo, si no hay demostraciones que te indiquen que disfruta de estar a tu lado y que piensa en ti, la relación morirá por sí misma. La nutrición de la relación es un componente indispensable que invita a gozar y a compartir la vida en compañía”, asegura la experta.

No te sientes su igual

A veces se establecen relaciones de poder en la pareja y, donde debe haber consenso, hay uno que siempre tiene la última palabra o asume el mando.”Una pareja implica igualdad, compartir el mismo porcentaje de responsabilidad para que la vida sea una cuestión de dos”. En ella cada uno sigue siendo cada uno, pero se establece una ‘parte en común’ que requiere respeto, intereses mutuos y equidad. “Las luchas de poder, hacer de madre o de padre, dominar, manipular emocionalmente… no permiten el crecimiento, el respeto y el amor”. Y es que, según la psicóloga, confundimos la necesidad y el apego con amar.

El demonio de los celos

¿Qué ocurre si no se confía en el otro? “La confianza es una de las ‘patas’ de la pareja, tanto como la atracción y el amor. Sin ella no se pueden establecer vínculos en los que podamos relajarnos completamente; resulta imposible compartir y, mucho menos, crecer juntos”, explica Marián Ponte.

Y se trata de ir más allá de aceptar que el otro posea su espacio para que desarrolle su personalidad, su ‘ser aparte de la relación’; hay que contribuir a que pueda crecer como persona; facilitárselo. Cada uno debe fomentar el crecimiento personal del otro, ayudarle a tomar sus decisiones y respetarlas una vez establecidas. Así se beneficiarán de un espacio común de aceptación y valoración.

¿Mientes a los tuyos para protegerlo?

No es infrecuente ocultar a la familia ciertas actividades de nuestra pareja porque sabemos que no estarían bien vistas, pero hay que diferenciar entre ocultar y mentir (y, sobre todo, valorar la gravedad de lo que requiere tal decisión; ¿qué temes?).

“Mentir causa división. Lo primero es preguntarse: ¿cuál es la finalidad de hacerlo? ¿Merece la pena vivir sin autenticidad? Si no solucionas tus propios conflictos y te refugias en la mentira, la vida cada vez te pesará más y tu salud empeorará. Le debemos a la vida darnos lo mejor y sanar nuestras heridas”.

5 frases que indican toxicidad
“Elige, tus amigos o yo”

Nunca alguien que te ama querrá acapararte. Sabe que los demás forman partede quien eres (los necesitas).

“No me gusta esa falda”

Puede que la que hayas elegido sea la que peor te sienta pero, si no es el caso y siempre critica qué llevas, coarta tu libertad.

“¡Qué empalagosa!”

¿Te dice esto siempre que te acercas a hacerle una caricia? Pues parece que tiene un pequeño problema…

“Sólo dices tonterías”

Es de las frases más comunes en las relaciones desgastadas (típica de otros tiempos).El que no se entera es él. ¡Que aprenda a escuchar!

“¿Para qué lo vas a intentar?”

Tú sigue, lucha. Cree en ti y persigue tus sueños (con los pies en la tierra, ya sabes).

¡En las nubes!

Te sientes se gura, sexy y guapa con él. Cuando ve que te vence el miedo, te anima, despliega su confianza en ti y te ayuda a superarte… desde luego, ¡es tu hombre!

Aquí todas sacaríamos nuestro listado de requisitos. Y por supuesto que existen aspectos innegociables para ti, que siempre debes tener en cuenta. Pero una buena pareja suele detectarse porque reúne las siguientes cualidades (todas relacionadas con asumir un compromiso que implica cierto grado de esfuerzo). Toma nota:

Te hace reír de corazón

Si en una relación no hay sentido del humor, malo. “La risa es fuente de salud, es indispensable porque nos relaja y ayuda a ‘sanar’ situaciones: elimina tensiones, desbloquea emociones, facilita que las cosas se vean desde otro punto de vista (amplía la perspectiva ante un problema)… Cuando nos reímos segregamos adrenalina, que potencia la creatividad y la imaginación, y endorfinas, que actúan como un gran analgésico en nuestra vida”, explica Ponte.Y agrega: “Desde que nacemos, la sonrisa forma parte de nuestras herramientas relacionales. Reír juntos indica que hay sintonía y disfrute”. La risa dentro de la pareja es señal de compenetración, de que ambos son cómplices entre sí.

Sabe escucharte y apoyarte
¿Podrías convivir con alguien que no tiene tiempo para ti?

“Saber escuchar y apoyar al otro es indispensable para vivir bien en pareja. Significa compartir tiempo de dedicación (no simplemente solventar las cuestiones cotidianas, la mera convivencia), hacer un esfuerzo por comprender al otro (ser empáticos, ponernos en su lugar) y facilitar todo aquello que mejore la comunicación (buscar los momentos adecuados, evitar hacerlo cuando se está en caliente, no querernos salir con la nuestra, establecer acuerdos…)”.

De este modo, se pueden ir superando las distintas etapas de la vida sin que se produzcan escisiones, porque se evoluciona y cambia (inevitable en cada fase vital) conociendo al otro ¡y comprendiéndolo! Para lograrlo, es indispensable esforzarse: practicar la escucha activa, mostrar interés.

Cuando tú no puedes más, te empuja, te alienta

“Que te empujen a superar los momentos difíciles es una muestra de un auténtico compromiso”, de que de verdad te importa alguien y te preocupas porque consiga sus metas y sea feliz alcanzando sus objetivos (así le ayudas a ser quien desea ser).

“Compartir implica estar en toda la gama de situaciones posibles, estando presente para el otro; es decir, haciendo saber que se puede contar con uno, que se está dispuesto tanto a incentivar como a echar una mano y tomar el relevo cuando haga falta”.

Pide tu opinión, la valora

Se trata de alguien que comparte sus sentimientos contigo, no esconde lo que piensa, no escatima partes de sí mismo y te pide consejo (valora tu opinión).

“Quien actúa de esta forma hace entender a su pareja que le importa qué piensa y siente y que la tiene en cuenta en su día a día; significa compartir la vida porque le hace partícipe de ella. Así, la otra persona sabe que importa y que el compromiso escogido se mantiene. Y aquí es muy importante la reciprocidad. Esto no funciona si sólo lo hace uno; ambos deben sentirse valorados por igual”, explica Marián Ponte.

Te sientes libre…

Porque no estrecha tu vida: la amplía. “Cuando estás bien con alguien, no requieres hacerlo todo con él. Se pueden desarrollar actividades por separado y compartir otras; se sabe establecer el equilibrio”. Estos espacios de libertad ayudan a compartir facetas e integrar en la vida otros recursos que suponen una mejora de cada uno; ¡dan salud!…

y atractiva y poderosa

Tus complejos encogen a su lado (literal). “Sien una relación hay aceptación y amor, no nos preocupamos por nuestros complejos y la pareja hace de espejo en el que aprendemos a mirarnos sin juzgarnos duramente, aceptándonos”. Confías en él y él en ti “La confianza es la base del respeto. Fundamental para compartir y para que crezcan nuestras alas, nos sintamos autónomos y contentos de reafirmar cada día nuestra elección, la apuesta por la persona que está a nuestro lado”, dice la psicóloga. Te cuida (te hace la vida fácil) Cuidar al otro es síntoma de amor y afecto: “La mejor forma de expresar que lo valoramos. Cuando no se produce, las relaciones se vuelven mustias y pierden sentido. El cuidado fomenta que el otro se sienta bien y también desee dar”.

5 adjetivos de quien no se te debe escapar
Respetuoso

Contigo, con los demás y consigo mismo. Se trata de alguien considerado, flexible, que sabe poner en primer lugar a los demás.

Buena persona

Incapaz de hacer daño gratuitamente. Todo lo contrario: siempre busca el bien común.

Luchador

Tiene un objetivo en la vida (o varios) y se esfuerza por conseguirlos y por compartirlos contigo.

Divertido

“A mal tiempo, buena cara” podría ser uno de sus lemas. Él sabe hacerle cosquillas a la vida, ver su lado más simpático (sin hacerse el payaso…).

Atractivo

¡Te tiene que encantar! Tal vez no sea un Brad Pitt ni un George Clooney, pero tú cuando lo miras piensas: “Ni falta que le hace”