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Vestir como mis hermanos

Vestir como mis hermanos

Para Tí 02 Feb 2011

¿Qué actitud tomar si tu hijo o hija quiere vestirse como el sexo opuesto?

Colaboración de Marian Ponte para la Revista Para Tí (Argentina) por María Eugenia Sidoti

“¡Yo me quiero vestir como mis hermanos!”, les pidió la pequeña Shiloh a sus mega famosos padres, Angelina Jolie y Brad Pitt.

Ambos cedieron al instante, complicados a la hora de hacer malabares con los requerimientos de sus seis hijos, más las películas que alternativamente tienen a uno o a otro como protagonista. Entonces quitaron los vestidos y las prendas de color rosa del guardarropa de su hija y le compraron pantalones, remeras polo, corbatas, sombreros y camisas de hombre.

Una vez que el deseo fue concedido, la nena fue aún más lejos: “Ahora quiero cortarme el pelo bien corto. ¡Y que me llamen John o Peter, en vez de Shiloh!”, contaron Angelina y Brad que les exigió en medio de un ataque de llanto.

En poco tiempo la chica ya era no sólo vestida, sino también tratada como un chico. Por supuesto que las fotos no tardaron en llegar, y al ser publicadas abrieron varios interrogantes.

¿Está bien que los adultos permitan este tipo de actitudes? ¿Se trata sólo de un juego o de una elección sexual precoz? ¿Qué se debe hacer cuando los chicos plantean con sus actividades lúdicas o con ciertas actitudes que quieren pertenecer al sexo opuesto?

“A esa edad todavía no podemos hablar de una ‘toma de decisión’. En esta etapa las decisiones son tomadas por los adultos (padres o tutores) y son ellos quienes transmiten las pautas al chico a lo largo de su crecimiento psicofísico. En este sentido, más bien tendríamos que preguntarnos: “¿por qué en esta familia la nena manifiesta estas conductas? ¿cuál es la historia familiar que se pone en juego?” –reflexiona la licenciada Peichi Su, psicóloga, ex docente de la UBA e integrante del Equipo de Niños y Adolescentes del Hospital Piñero–.

Cada caso tiene su singularidad, de modo que a veces puede tratarse de un simple juego, mientras que otras veces pueden verse implicadas cuestiones ligadas a la configuración familiar y el lugar que ocupa el hijo en la historia familiar y en el deseo inconsciente de los padres. Aún así, ningún juego es sencillamente un juego, porque a través de él el niño se expresa y se relaciona con el mundo”.

Según los especialistas, una de las dudas que más tempranamente aparece en los padres, frente a nenas y nenes que hacen o eligen cosas de otro sexo, es su condición sexual. Así lo deja entrever la licenciada Rosina Duarte, psicóloga y directora del Primer Programa Argentino de Formación de Primera Instancia y Crianza:

“Muchos padres sienten temor por saber cuanto antes si por determinadas actitudes sus hijos pueden estar evidenciando una tendencia homosexual. ‘¿Cómo me doy cuenta de que mi hijo no es gay?”’

Es una de las preguntas que más se escuchan a partir de chicos que juegan a las muñecas o de nenas que tienen una novia, en vez de una amiguita. Pero en realidad la identidad sexual se da, aproximadamente, a los 6 o 7 años. Por eso es normal que hasta ese momento los chicos vayan y vengan. Entonces hay que apuntalarlos, no se trata de libre albedrío. Hay que explicarles de qué sexo son y diferenciarlos del sexo opuesto. En el caso de Shiloh, se le debería explicar que ella, si bien es distinta a sus hermanos, puede hacer muchas cosas con ellos y también individualmente”.

IGUALITA A PAPA

Con su aspecto de varón (idéntico a Brad Pitt, además), hoy las revistas del mundo muestran a la nena que hace cuatro años nació en Namibia con el nombre de Shiloh Nouvel Jolie Pitt. Fue la primera hija biológica de la pareja de Angelina y Brad y la tercera en orden de llegada a la familia, luego de la adopción de Maddox (9) y Zahara (5). Después llegarían sus hermanos Pax (6), oriundo de Vietnam y adoptado en 2007 con tres años, y Knox y Vivienne (2), los mellizos nacidos en Niza, Francia.

Así quedó constituido este núcleo amenazado continuamente por rumores de todo tipo. Por eso, el cambio de look de Shiloh –hoy John– no fue la excepción: hubo manifestaciones a favor y en contra, pero su madre fue rotunda: “Shiloh es histéricamente graciosa, una de las personas más disparatadas, divertidas y lúdicas que he conocido. Es charlatana y muy artista, por lo cual no hay que tomar demasiado en serio sus actitudes. ¡Yo era igual a ella a su edad! Además no veo mal que tome sus propias decisiones, es una nena muy madura. Quiere verse como un varón, y creo que a los chicos se les debe permitir expresarse de la manera que quieran, sin que nadie los juzgue. No voy a vestirla de un modo que a ella no le guste, sólo porque la gente crea que debo hacerlo. Eso no sería de buena madre”.

“Que un niño o niña manifieste a los cuatro años una actitud, conducta o preferencia, es parte de su proceso de crecimiento y no debe ser considerado por los adultos con un criterio determinista de su identidad, condición, preferencia, etc. Será a lo largo de su desarrollo cuando esa manifestación adquiera un sentido –explica María Adela Mondelli, psicóloga social y educadora sexual–.

 

La identidad sexual es una construcción compleja en la que intervienen múltiples factores: orgánicos, psicológicos, familiares, sociales, culturales.

En la identidad sexual, en la vocación, en los tiempos de los diversos aprendizajes de los niños y las niñas, la actitud adulta más saludable siempre es la de un estado expectante, facilitador, que da tiempo y no pide explicaciones ni definiciones que el niño o la niña no pueden dar aún. Una actitud no determinista, abierta a la diversidad, es siempre un modo saludable de crianza. Sin dudas que los padres tenemos derecho a inquietarnos por algunas manifestaciones de nuestros hijos e hijas. Pero si es así, necesitamos ayuda nosotros. Nuestra inquietud no nos avala para ejercer presión sobre el desarrollo de nuestros hijos e hijas”.

En los últimos días, algunos medios echaron a correr el rumor de que Shiloh no habría sido la ideóloga del cambio. Life & Style Magazine publicó que la decisión de convertir a la nena en un varón pertenecería a una Angelina deseosa de conseguir mayor prensa. Por su parte, algunos diarios deslizaron la posibilidad de que la familia Jolie- Pitt hubiera decidido darle a su primera hija biológica un look no acorde con su género, como parte de una nueva militancia: la de la diversidad sexual.

Para Marian Ponte, sexóloga especialista en sexualidad infantil, condenar este tipo de actitudes termina siendo el mayor problema:

“Cuando nacemos, se nos asigna en función de nuestra anatomía: se es nena o nene. Después, socialmente, se construye lo que se espera de nosotros en función de los roles asignados para los géneros masculino y femenino y que serán catalogados en positivo o negativo en función de la educación e interiorización de los mandatos transmitidos. Se nos proporcionan creencias y valores esperables sólo desde nuestra biología. Si se es nene se usa el color azul y si se es nena se espera que tenga determinados juegos y conductas y no otros. Lo que no entra dentro del canon establecido se puede convertir en algo socialmente censurable. Se lleva a la persona a que las diferencias no son aceptadas. Por eso hay que criar a los chicos en el marco de la diversidad, para que la marginación deje de tener sentido”.

El propio padre de Angelina, el famoso actor Jon Voight (71), se sintió obligado a dar su punto de vista al respecto: “Shiloh es una persona increíble, tiene un gran estilo. ¡Y recién ha cumplido cuatro años! Ella es quien elige todo lo que usa: desde las corbatas hasta las botas militares. Quiere ser un varón, de hecho cree que es uno de sus hermanos”, contó en una entrevista a la revista US Magazine.

Por eso la licenciada Rosina Duarte aclara: “Es probable que esta nena quiera llamar la atención, del mismo modo que lo hacen sus padres. Pero algo debe quedar claro: los cimientos están en la primera infancia. Es vital que existan límites y palabras.

Hay que preguntarles qué hacen, qué sienten y qué opinan, al tiempo que se les debe explicar quiénes son y sostenerlos con juegos, cariño y contención. Hay que tener ganas y mucha paciencia para criar hijos. El chico necesita de los padres, no de una niñera”, concluye la psicóloga y destaca que no se debe aspirar a ser una madre o un padre perfecto, sino de acompañar y sostener el crecimiento de los hijos.

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